MODIFICACIÓN DEL ART. 348 BIS DE LA LEY DE SOCIEDADES DE CAPITAL

Nuestro legislador acostumbra a dar sorpresas en fechas especiales. De este modo, el pasado 29 de diciembre, sábado, se publicaba la ley 11/2018 en la que, además de modificar diversos preceptos de la Ley Orgánica del Poder Judicial o del Código de Comercio, referidos estos a un nuevo informe que tendrán que añadir a sus cuentas anuales las grandes sociedades, pero que dentro de dos años se aplicará también a aquellas que tengan activos superiores de 20 millones de euros o más de 250 trabajadores, ha cambiado la redacción de un artículo de la Ley de Sociedades de Capital, el 348 bis, que regula el derecho de separación de un socio si no se acuerda repartir al menos una tercera parte de los beneficios.

Cuando se desea constituir una sociedad, hay que preveer una salida porque el legislador ha diseñado el sistema para que la duración de la sociedad sea indefinida sin tener en cuenta que la realidad demuestra que las relaciones entre los socios no son eternas. Y así como en los matrimonios cualquiera se puede separar o divorciar sin necesidad de causa, en las sociedades pasa lo contrario: la separación apenas tiene regulación legal y, salvo que a la hora de la constitución, se haya previsto una vía de salida para el socio, esto se convierte en algo irresoluble.

Una de las causas que el legislador creó se regula en este art. 348 bis: si la sociedad tenía más de cinco años de vida y no se acordaba el reparto de al menos un tercio de los beneficios del ejercicio nacía una causa de separación que el minoritario podía aprovechar para salir de la sociedad.

La crisis económica hizo que la vigencia de este artículo quedase en suspenso: entró en vigor en octubre de 2011 pero en mayo de 2012 se suspendió hasta el 31 de diciembre del 2016. Tal vez al legislador se le olvidó que en enero de 2017 se acababa el plazo de suspensión o pensó que la crisis había finalizado. Sea cual sea la causa de la reentrada en vigor de tal precepto lo cierto es que la redacción original ha durado poco. Sigue en vigor la causa de separación por no repartir beneficios pero con cambios notables de tal modo que, a partir del 1 de enero, se endurecen las condiciones para su ejercicio el cual, además, por disposición estatutaria o acuerdo de todos los socios se puede excluir, lo que antes no se preveía.

En definitiva, ahora para poder ejercitar la causa de separación se requiere, además de que la sociedad lleve cinco años inscrita en el Registro, que:

1º.- Es necesario hacer constar en acta la protesta por la insuficiencia de los dividendos recibidos. Es decir, entiendo que no bastará solo con votar en contra del acuerdo de no reparto, como antes.
2º.- El importe de los beneficios a repartir se reduce de un tercio a un 25 %
3º.- La sociedad ha debido tener beneficios durante los tres ejercicios anteriores, o sea, cuatro años seguidos de beneficios.
3º.- Y por último, si la sociedad en los últimos cinco ejercicios ha repartido el 25 % de los beneficios obtenidos durante esos cinco años, tampoco nace la causa de separación.

Y, además, la norma ya ha entrado en vigor, con lo cual las reglas del juego las han cambiado para las Juntas Generales que se celebren a partir del 1 de enero de 2019.

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